La comunidad

«Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4, 16). Vivir radicalmente el Evangelio en el celibato y la reunión de la comunidad.

Desde los primeros siglos hubo hombres y mujeres, que pronto fueron llamados monjes, que han abandonado todo para vivir radicalmente el Evangelio en el celibato y se reunieron en la comunidad.

San Benito de Llíu-Llíu, injerto en esta tradición, está llamado a vivir hoy el proyecto del monaquismo, donde el perdón, el servicio, la fraternidad y la comunión brillen bajo la orientación de una Regla y un padre espiritual, haciendo así brillar constantemente la única la luz de Jesucristo.

"Llíu-Llíu" es una comunidad monástica de hombres cristianos en la estabilidad y la obediencia evangélica,en la compañía y servicio de los hombres que la rodean y están unidos a ella con la oración.

La caridad es la meta de la vida cristiana. Esa es la forma de vida en San Benito de Llíu-Llíu, de modo que todo está ordenado a la vida y la comunión fraterna. En virtud de la primacía de la Palabra de Dios, los hermanos ponen todo en común, tanto los dones materiales y espirituales, y se acercan a ser un signo de la comunión trinitaria que se amplía a toda la creación.

“El amor es una luz —en el fondo la única— que ilumina constantemente a un mundo oscuro y nos da la fuerza para vivir y actuar. El amor es posible, y nosotros podemos ponerlo en práctica porque hemos sido creados a imagen de Dios. Vivir el amor y, así, llevar la luz de Dios al mundo: a esto quisiera invitar con esta Encíclica.

Santa María, Madre de Dios,
tú has dado al mundo la verdadera luz,
Jesús, tu Hijo, el Hijo de Dios.
Te has entregado por completo
a la llamada de Dios
y te has convertido así en fuente
de la bondad que mana de Él.
Muéstranos a Jesús. Guíanos hacia Él.
Enséñanos a conocerlo y amarlo,
para que también nosotros
podamos llegar a ser capaces
de un verdadero amor
y ser fuentes de agua viva
en medio de un mundo sediento.”

(Benedicto XVI, Encíclica Deus caritas est 39.41)